¡De Ingeniera a Sexóloga!

¿Qué hace una Ingeniera en Construcción Civil acompañando procesos de sanación en la sexualidad?

Spoiler: más de lo que imaginas.

Habían pasado varios días sin contacto sexual.

En mi cuerpo comenzaba a aparecer un dolor emocional difícil de nombrar… y casi al mismo tiempo, el deseo se encendía con intensidad.

Era rápido. Automático. Familiar.

Podía sentir cómo ese impulso crecía, como una forma de irme de esa sensación.

Y por primera vez, en lugar de seguirlo, me quedé.

Durante mucho tiempo pensé que algo en mí estaba “mal”.

Pero no era falta de deseo… era todo lo contrario.

Mi sistema nervioso vivió durante años en un estado de alta activación, marcado por experiencias de negligencia y trauma.

Y en lugar de bloquear mi placer, me convirtió en una mujer altamente sensible, con un acceso rápido, intenso y constante al deseo.

Y eso… también fue un desafío.

Cuando el deseo no es el problema

Había algo en mí que aparecía antes que cualquier reflexión.

Mi deseo era espontáneo, veloz y persistente —muchas veces sobreactivado—, y no siempre venía desde un lugar consciente.

Con el tiempo, comencé a ver cómo se entrelazaba con mis formas de apego, llevándome a sostener vínculos poco seguros, donde la conexión sexual se transformaba en una forma de:

-Regular emociones incómodas

-Escapar de sensaciones difíciles

-Sentirme conectada, aunque no fuera desde un lugar seguro

Durante mucho tiempo, no lograba distinguir entre:

- deseo genuino

-y necesidad de descarga emociona


La ingeniería también habita el cuerpo

Como ingeniera en construcción civil, fui formada para:

-Comprender sistemas

-Detectar fallas estructurales

-Diseñar soluciones

Y hubo un momento —no inmediato, pero sí decisivo— en que entendí algo clave:

Mi cuerpo también es un sistema.

Uno que podía mapear, observar y reconfigurar.

Uno que no estaba fallando… estaba respondiendo.

La descarga no era el problema… era la salida rápida

Al empezar a observarme con más honestidad, apareció una verdad incómoda:

Muchas veces utilizaba la descarga erótica como una vía de escape.

No porque el placer fuera el problema,

sino porque me evitaba:

-Sentir emociones incómodas

-Habitar lo desconocido

-Quedarme en mi propio cuerpo

A través de la Indagación Compasiva y el trabajo con partes (IFS), pude ver con claridad esa parte de mí que, en algún momento, encontró en el placer una forma de sobrevivir.

Y cuando pude verla… sin apurarla, sin juzgarla…

algo empezó a abrirse.


El cuerpo recuerda… incluso lo que la mente no tiene claro

En uno de esos procesos, apareció algo inesperado.

Una sensación intensa en el cuerpo, difícil de ubicar con precisión.

Tensión. Incomodidad. Una memoria sin palabras.

Por un momento, mi mente intentó darle una explicación inmediata, incluso asociándola a una experiencia que no correspondía.

Pero al sostener la experiencia con más presencia, la claridad fue llegando de otra forma.

No como una historia exacta, sino como una comprensión más profunda:

el cuerpo guarda memoria… y muchas veces hace lo mejor que puede para darle sentido.

Ahí pude reconocer cómo ciertas experiencias tempranas —incluso médicas, incluso normalizadas— pueden quedar registradas como vivencias de invasión o desborde en el sistema.

Y algo importante se acomodó dentro de mí:

No desde el juicio.

Sino desde la comprensión.

Aprender a sostener, no a escapar

El cambio no fue dejar de sentir.

Fue aprender a quedarme.

Con el tiempo, desarrollé la capacidad de:

-Reconocer la activación en mi cuerpo

-Diferenciar entre impulso y deseo consciente

-Acompañar mis emociones sin huir de ellas

Y en ese proceso, comenzó a aparecer un diálogo interno distinto.

Aprendí a decirle a esa parte:

“Hoy somos adultas. Podemos sostener esto.”

Y eso transformó profundamente mi forma de vincularme, de desear y de habitar el placer.


De la sobreactivación a la integración

Mi camino comenzó a integrar distintas miradas:

-Neurociencia (Teoría Polivagal)

-Sexología Clínica

-Indagación Compasiva (IFS)

-Y la exploración personal de Diseño Humano, astrología y numerología, como lenguajes simbólicos que acompañan el proceso

No desde la teoría solamente,

sino desde la experiencia en el cuerpo.

Este recorrido me permitió reconstruir mis propios cimientos internos y transitar hacia una experiencia más:

-Consciente

-Segura

-Encarnada

del deseo, el placer y el vínculo.

Hoy

Hoy acompaño a mujeres, parejas y a quienes desean reconectar con su cuerpo, su deseo y su historia.

No desde la idea de “arreglar” algo,

sino desde aprender a escucharlo, sostenerlo e integrarlo.

Porque no, no estás rota/o.

Solo hay partes de ti que aprendieron a sobrevivir…

y que quizás hoy están listas para ser habitadas de una manera distinta.

Entre lo que vivi y lo que soy hoy... Construí un puente de sanación

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